La cocina sostenible: siete trucos para comprar y cocinar

Compra menos prefritos, precortados o precocinados

Comprar menos alimentos procesados (y por lo tanto más caros) nos permitirá dedicar el dinero sobrante a mejorar la calidad de nuestra dieta, incluyendo productos con denominación de origen o ecológicos. 

Ve al mercado con una buena lupa

La necesitarás para leer las etiquetas, la letra pequeña de la comida, con dos criterios básicos: rechazar los productos con un número exagerado de ingredientes y aquellos con ingredientes que no se pueden identificar. 

Consume más vegetales, pero no rechaces los animales

La cocina sostenible no rechaza ningún alimento, y propone una mezcla de la máxima variedad posible. Propone comer más vegetales y menos productos ganaderos, reduciendo así la huella ecológica global de nuestra alimentación.

Prefiere la comida cercana, limpia y bien criada 

Algunas elecciones de la cocina sostenible son los alimentos de producción local o regional, (con alguna indicación sobre su origen concreto, mejor todavía), los cultivados sin uso de pesticidas tóxicos, o de fertilizantes químicos en exceso (las etiquetas ecológicas son de gran ayuda para distinguirlos), o sin usar materias primas de origen espurio (como los piensos para vacas aliñados con sesos de cordero machacados). 

Suma la cocina de la abuela con las recetas exóticas

En el caso de nuestro país, la cocina sostenible está basada en las cocinas tradicionales de cada región o comarca, sin desdeñar los hallazgos de la cocina mediterránea, universo culinario en el que se supone que se engloban las cocinas de la península Ibérica. También es muy importante la aportación de otros mundos coquinarios más alejados, como la cocina japonesa, china o mexicana.

Cocina con simplicidad y eficiencia

Usa técnicas de cocina accesibles a todo el mundo, que no requieren utillaje complicado ni específico, y teniendo siempre en cuenta el no derrochar recursos vitales como la energía y el agua.

Piensa en el después

Una parte importante del estilo de cocina sostenible es reducir al mínimo los desperdicios, no tirar comida y organizar el “desechaje” de los restos de comida producidos. No todos podemos tener un compostador y un huerto donde echar el abono producido, pero sí poner en práctica soluciones imaginativas para los residuos de nuestra cocina.